November 26th, 2008 kopros
A ver si nos aclaramos, que menudo lío. Hace un par de semanas estuve viendo a Twombly en el Guggenheim. Con este tío lo flipábamos en los primeros años de la carrera. Siempre me han gustado sus cosas más blancas, cuadros/dibujos de los 50-60. Lo peor de la expo (y mira que hay mucho) creo que es lo que le ha comprado el Guggenheim, la serie que enseñan en todos lados (así me informó una señora parlanchina). En la exposición tiene bastante cosas, incluso esculturillas. De estas la mayoría son palos -cosas verticales con algunos adornos- que ha hecho molde y algunos son de bronce. Parecen de madera pero son de bronce, y los pinta de blanco dando texturas. Otras son palos y yeso. Hay una, que es la primera que se ve (al entrar a la sala de “los palos”, a la derecha, en el corner) que es horizontal total. ¡Bravo! Es la primera cosa que me gustó de la expo. Era como de madera vieja y pesada de distinto tipo, superpuesto, pero fundido en bronce y sobre una peana a su tamaño, de media altura. Me lo llevaba a casa. Yo leía todas las etiquetillas en la pared solo para ver de que estaba hecho cada cosa. Ahí salió el tema sobre el que voy a escribir. Comenté con mi acompañante (historia del arte, 29 años) que en mi opinión era fundamental la etiquetilla con la información sobre la obra. Creo que una obra no hace falta “entenderla”, solo ponerse delante y sentirla. Ahí es a lo que voy. En las expos se preocupan solo de que veas y entiendas, no a sentir las obras. En la sala de las esculturas de Twombly no podías acercarte a menos de 2 metros (aunque me acerqué bastante, pero con respeto), ¡tocarlas ya ni digamos….! Todas esas sensaciones que te niegan en los museos te los resumen en un cartelito en la pared. Y es bastante importante. Tu delante de una obra, no puedes hablar con el autor, no le puedes preguntar “oye y esto que has creado, ¿tiene nombre?” o “¿cuando has acabado esto?”. Por eso el titulo o la ausencia de título te lo ponen en el cartelito, y el año. Son las tres básicas para mí: tiulo o no titulo, material, y año. Todo lo demás sobra. Sobra o entra en información complementaria pero no fundamental.
Me voy a ir un poco más por las ramas: estuve en la mesa redonda de la sala Recalde, en la de Asier Mendizabal y un jurado de Gure Artea (joven el tío). Se presentaron, y comentaron que pensaban hablar solo sobre la obra premiada (la de las banderas), que la tenían de fondo y les quedaba bastante bonito. ¡Qué jodidos! Hablaron de todo menos las banderas. Solo hablaron de los referentes. Y así lo dijeron además. Hablaron del punk, la masa y la secta, cine político,… pero todo lo que hablaron abarcaba una época entre los 70 y 80. ¿¿¿??? Yo les comentaría algo sobre la obra, sobre banderas, de cómo las cosió, de si eran de verdad, cual es una bandera “de verdad”,… pero estaba cansado y no pedí el micro. Menos mal que en la recta final habló Peio Aguirre y les siguió un poco el juego hablando de referentes, pero del 2008. Animó un poco aquello.
Bueno, lo que quería decir es que la expo de Irazu está muy bien, yo gocé. Y me reí. Llegué allí de txiripa el viernes pasado. Paseando por Madrid con el primo (cocinero, 24 años) le comenté para ir a ver la sede del PP, que está en Genova, y podíamos acercarnos a las 2 galerías que están a un paso: el Marlborough y Soledad Lorenzo. Miré desde la puerta lo que había en las dos, y como creía que cerrraban en breve (eran las ocho menos diez, cerraban a las ocho y media), elegí Soledad Lorenzo por lo poco que se veía desde el escaparate. Entramos, no sabía de quien era artista, pero me sonaba muchísimo. Me gustaba, le comentaba a mi primo lo que me parecía, y él me escuchaba atentamente. Le decía que eran todos materiales pobres, “cutres”, de medio-desecho, pero que estaban construidas y creadas de una manera que daba gusto. En una esquina de una serigrafía mi primo leyó Pello Irazu, y yo “¡coño, claro!”. Le decía “no parece que estemos rodeados de cajas de cartón pintadas de spray metálico, de tablas de desechos de carpintero pintadas, de cintas de carrocero, trozos de periodico,…” y aunque yo si lo creía no lo estabamos realmente: las esculturas eran aluminio. Y pintadas. Como Twombly. Ahora, al ir a escribir esto, me he metido en la página de la galería y he leído que todos los que me parecían de madera, cartón, etc. era aluminio fundido. Que putada, si lo hubiera sabido el viernes la hubiera gozado más; pero no había cartelitos en la pared y no nos dejaban tocar las esculturas, y no me sabía la vida y obra de Pello Irazu. A mi primo también le gustó la expo.
Como estaba contento fui a comprar el catálogo, quería mucho texto mucho (parrafos densos, referentes, citas difíciles) y buenas fotos. El catálogo no ofrecía ninguna de las dos cosas.
Solo queda un día para verla, Madrid no queda cerca y para ver una pequeña expo (bueno, tiene bastantes cosas, a mi me sorprendió) no merece todo el viaje. No merece, pero -viendo el panorama de hoy en día- casi.
PELLO IRAZU universo de suturas
Galería Soledad Lorenzo.
23 de octubre al 27 de noviembre 2008.
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